Unos resultados que han sorprendido en gran medida debido a la «mala» reputación del queso en este tema, pero lo cierto es que, al igual que cuando hablábamos del caso mítico de los huevos, en ocasiones confundimos el hecho de que un alimento contenga altos niveles de colesterol, con el hecho de que aumente los niveles de éste en sangre.