3) El caballo
Parecida a ‘el perrito’, pero más animal. El hombre está de pie y ella a cuatro patas. La penetración profunda hará que los gemidos sonoros sean inevitables. Él la agarra del pelo, que preferiblemente debe estar compacto en una coleta o trenza. Esta postura tan intensa se puede realizar tanto en la cama como en el sofá.

Una buena cabalgada, con riendas de pelo o sin ellas, es un buen revulsivo contra el estrés y la ansiedad. Lo mejor es comenzar despacio y con buena letra, y aumentar intensidad y ritmo según vaya pasando el tiempo.



















![[FOTOS]: Salón Erótico de Barcelona 2018](https://www.hombremoderno.es/wp-content/files/2018/10/Salon-1.jpg)









