Por lo general son los hombres a los que más les gusta ser atados, consiguiendo el placer por la adrenalina que genera el peligro de estar sumisos a la voluntad de la otra persona.
Por lo general son los hombres a los que más les gusta ser atados, consiguiendo el placer por la adrenalina que genera el peligro de estar sumisos a la voluntad de la otra persona.