Siempre preguntando a nuestro acompañante si le parece y/o apetece atarnos de manos o dejarse amarrar las muñecas con una simple corbata; cubrirnos los ojos con un pañuelo; o inmovilizarnos con las mismas cuerdas de tender en una silla o cama, pueden dar un giro a nuestras relaciones sexuales y volverlas mucho más satisfactorias sin necesidad de que nadie salga dañado.
3) Estimulación anal
A pesar de en el ano hay numerosas terminaciones nerviosas, hasta hace poco se consideraba «antihigiénico» jugar con él, y una práctica reservada únicamente para las personas homosexuales.