Suele ser reconocible cuando hay rotura, por la hinchazón (en longitud y grosor), el fin inmediato de la erección y el cambio de color (se oscurece y adquiere un tono cereza o amoratado). Ante la duda, lo dicho: no te arriesgues y acude de urgencias. Una intervención rápida es vital para evitar males mayores.

En ocasiones la fractura puede acompañarse de rotura de la uretra, lo cual suele implicar sangre en la uretra, dificultad al sondar o al orinar.