Asimismo, algo que todos hemos experimentado alguna vez es esa necesidad persistente por estar junto a una persona en concreto y no con otra. El enamoramiento nos hace selectivos y es la dopamina la que nos hace focalizar todo nuestro interés sobre ese alguien en particular.
Nadie es perfecto
Sin embargo, la liberación de dopamina no es eterna, su concentración en el cerebro disminuye conforme avanza el enamoramiento. De modo que ante el descenso inevitable, si se quiere que la relación sea duradera, la pareja necesita reforzadores como la expresión del cariño con palabras, los detalles, la cercanía física y otras acciones de aprecio hacia el otro.