Algunos estudios muestran que cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja. Esto significa que literalmente somos incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar el refrán que asegura que el amor es ciego. Lo que ocurre es que se desactiva la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de la persona que amamos y eso hace que la veamos perfecta.