Por otro lado, los humanos somos como somos porque a lo largo de nuestra evolución experimentamos un conjunto de acontecimientos relevantes: la terrestrialidad, o lo que es lo mismo, dejar los árboles para desplazarse por el suelo; el bipedismo o desarrollo de la marcha erguida, lo que permitiría el uso de las manos para transportar objetos y alimento y para manipular cosas; el incremento significativo del tamaño cerebral (proceso de encefalización) y el desarrollo de cultura (o civilización).