El descontrolado cúmulo de pecados y el creciente e infame comportamiento de buena parte de la humanidad, despierta la ira de Dios, quien ante la degradación de la especie creada por él mismo, decide emprender una “limpieza universal”.
El descontrolado cúmulo de pecados y el creciente e infame comportamiento de buena parte de la humanidad, despierta la ira de Dios, quien ante la degradación de la especie creada por él mismo, decide emprender una “limpieza universal”.