Pero de acuerdo con los resultados de esta investigación sería todo lo contrario. Una explicación para el comportamiento observado es como si la religión diera al individuo una «licencia moral», por la que el simple hecho de seguir los dictados de una religión es en sí mismo un signo de bondad, permitiendo así que los «fieles» sean inconscientemente en realidad más egoistas en la vida cotidiana.