Con el imparable declive del formato del CD y el auge de la piratería de los últimos años, los músicos, que actualmente centran gran parte de sus beneficios en las giras de conciertos, han decidido poner en marcha ahora un modelo alternativo que de paso compite con Spotify o YouTube, este último portal propiedad de Google.
Jaz Z es el cerebro de la operación, que se ha llamado Tidal y que ofrece, por 19,99 dólares al mes (18,6 euros), un servicio de 25 millones de canciones sin anuncios, 75.000 vídeos musicales, identificador de melodías al estilo de Shazam, gestor de redes sociales y listas de reproducción.