Habitaciones totalmente preparadas para un delicioso rato de intimidad sin que puedan entrometerse en la escena preocupaciones banales como que tengamos alguna cacerola en el fuego, que el grifo de la ducha gotee, o haya que bajar la basura ‘cuando acabemos’. Un ambiente especialmente óptimo para las mujeres, a las que se les suele ir el santo al cielo durante las relaciones sexuales, una de las causas que propician que se queden a mitad de camino.