Un ‘coitus interruptus‘ no tiene por qué ser negativo, al menos si no es por causas desagradables como una eyaculación precoz –o peor, ausencia de erección– o que algo o alguien ajeno suspenda la escena de sopetón. Puede ser realmente satisfactorio si lo que se busca es llevar a la persona al límite y frenarla en seco para cambiar de postura o comenzar a excitar alguna zona erógena distinta, centrarnos un poco de clítoris, buscar el recóndito punto G, algo de sexo oral… Las opciones, aunque no infinitas, son de lo más variadas. ¿El resultado? Cuando dejemos que llegue al orgasmo sin variaciones, tendrá tal cúmulo de sensaciones que seguro superará los 60 segundos.