Lo sabes de sobra: las mujeres alcanzan el clímax en un porcentaje bastante inferior a los hombres. No influye sólo lo que haga o deje de hacer la otra parte; el estado de ánimo, las presiones, el estrés e incluso la propia anatomía de sus cuerpos, dificultan en muchas ocasiones que ese éxtasis final se dé con la misma concurrencia que en los varones. Pero ¡eh! No está toda la batalla perdida: cuando llegan, los suyos son bastante más largos y placenteros.