El despecho mal disfrazado puede ser peligroso. Yo misma lo descubrí cuando ‘curé mi soledad’ con auténticos personajes. Evitaba tanto los vínculos emocionales que me olvidé del auténtico feeling. En su lugar, una especie de vacío se alimentaba de besos con demasiada saliva, alcohol, eyaculaciones precoces y de carne muerta.