Su consumo es mucho más habitual de lo que queramos reconocer. Tanto hombres como mujeres utilizan el porno para excitarse y disfrutar de una buena sesión de sexo practicado a lo grande y, por qué no, coger alguna idea para inspirarse para su día a día. “Mucha gente piensa que la pornografía es un reflejo de lo que sucede realmente en los dormitorios e intentan imitar lo que ven cuando mantienen relaciones sexuales”, explica en ‘Men’s Health’ Ana Bridges, psicóloga experta en el análisis de los efectos de la pornografía en las relaciones de pareja.