En vez de dormir, bajamos al salón a terminarnos el cava y a picotear algo. Bailamos durante horas a ritmo de jazz y rock and roll, y comentamos nuestro ménage à trois con una naturalidad increíble. Aunque me plantearon la posibilidad de repetirlo algún día, yo dije que prefería no hacerlo. Un trío es una forma de romper con la rutina de pareja, experimentar y abrir la mente, pero que en el momento en que se hace más de una vez deja de tener su encanto y puede acarrear problemas.