Ver cómo los tres llegábamos al orgasmo a la vez fue una de las mejores experiencias sexuales de mi vida y el post-polvo, el más divertido sin ninguna duda. Empezamos a reírnos a carcajadas mientras nos fumábamos el piti de rigor. Reímos de satisfacción, de gusto y de emoción tras la montaña rusa de sentimientos que había significado aquella relación.