Después de medio desnudarnos en el salón, subimos a la habitación a rematar la faena. Empezamos Mario y yo, con su mujer como espectadora. Pude notar cómo se sentía un poco celosa e insegura, así que decidí cambiar los roles y comencé a liarme con ella. Él se puso a cien. A partir de ahí, todo fue a más. Los preliminares fueron súper intensos, se sucedieron los juegos de manos y el sexo oral. Luego sacaron la artillería pesada, con varios sex toys para usarlos con una durante la penetración con la otra.