Quedamos el viernes por la noche, justo una semana después del peculiar reencuentro con Mario. Me enfundé en un vestido de cuero y me calcé unos taconazos de vértigo, todo aderezado con unos labios rojo intenso.
Quedamos el viernes por la noche, justo una semana después del peculiar reencuentro con Mario. Me enfundé en un vestido de cuero y me calcé unos taconazos de vértigo, todo aderezado con unos labios rojo intenso.