Y es que el zinc ayuda a producir hormonas sexuales clave, como la testosterona y la prolactina. También permite la creación del componente principal del líquido prostático y existen evidencias de que la ingesta de zinc afecta al rendimiento sexual masculino. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo con ratas (‘Effects of zinc supplementation on sexual behavior of male rat‘) y publicado en US National Institutes of Health, concluyó que tomar una dosis oral diaria moderada de sulfato de zinc provocó un aumento en el tiempo antes de la eyaculación -esto es, mejoró el control eyaculatorio- y la firmeza del pene.



















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