Acabáis de empezar vuestra relación y todo va viento en popa. El sexo es muy bueno y abundante, y os lleváis a las mil maravillas. Pasan unos años y os casáis (o firmáis una hipoteca, que hoy día viene a ser lo mismo). El sexo comienza a concentrarse en los fines de semana. No sabes muy bien qué ha pasado pero ha sido así. Tiempo más tarde, tenéis niños. ¿El sexo? ¿Qué era eso? Ya ni te acuerdas.