No se trata solo de la actividad física, también hay que decidir cosas y saber comunicarse. ¿Tomo yo la iniciativa? ¿Y si va mal y estropeo una agradable velada de cine en el sofá? ¿Merecerá la pena un segundo asalto para satisfacer a la otra persona, o me arrepentiré cuando suene el despertador mañana?