El sexo es de lo mejor que se puede hacer, pero solo a partir de un mínimo de ánimo y energía. Si te pasas el día haciendo cosas exigentes y aburridas puede que fantasees con situaciones sexuales sin poderlo evitar, pero basta con llegar a casa con tu pareja (o peor, a la barra de un bar a intentar ligar) para que la utopía parezca más bien una obligación y se haga cuesta arriba.