En el comer, el rascar y lo otro todo es empezar. Y la mejor forma de empezar cuando las fuerzas no acompañan es una que sea natural, que no requiera de desnudez ni penetración y en la que podamos ‘volvernos atrás’ en cualquier momento. Cucharita o simplemente un abrazo largo. O apoyar la cabeza en su regazo cuando está sentado…