Solo el hecho de guardar ese tiempo para el otro, sin la presión de hacer el amor necesariamente, te hará sentir más relajado y descansado.
4. Las mejores posturas
Si todo lo anterior va bien, probablemente las posturas saldrán solas, pero queremos inspirarte con un par de imágenes mentales: los dos tumbados, medio dormidos. Uno le susurra algo al otro. Caricia suave en el brazo. Cucharita con pijama. Aún no está claro si va a pasar, pero su tripa está caliente y suave bajo la camiseta. Se te empieza a olvidar eso tan importante de lo que estábais hablando. ¿Y qué es eso que huele tan bien, su cuello o su pelo? Los orgasmos frecuentes contribuyen a la distensión y abren el apetito para hacerlo aún más a menudo