Para el estudio, publicado en el British Journal of Psychiatry, se analizó a 523 humoristas (404 hombres y 119 mujeres) procedentes de Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Éstos, completaron un cuestionario que fue comparado con las respuestas de otros dos grupos: uno formado por 364 actores y otro de 831 personas sin trabajo creativo.