Las habitaciones están divididas en «cubes», habitáculos individuales para cada cama con luz de lectura, toma de electricidad y un pequeño armario de seguridad. Según ha explicado Humoa, «el tamaño y las características de las cápsulas de los hoteles japoneses incumplen la normativa local, pero la idea se ha armonizado a los estándares europeos, adaptando los cubes a las medidas de literas, ventilación e iluminación normalizada, etc.».