Algunas de las respuestas incluyen desde el previsible “porque había bebido” hasta el funcional “para tener un hijo”, pasando incluso por el místico e inquietante “para sentirme más cerca de Dios”. Pero también hay quien esgrime razones más oscuras o polémicas, como la venganza, lograr un ascenso o mejorar el propio estatus o reputación.