Los 237 motivos para el sexo

Algunas de las respuestas incluyen desde el previsible “porque había bebido” hasta el funcional “para tener un hijo”, pasando incluso por  el místico e inquietante “para sentirme más cerca de Dios”. Pero también hay quien esgrime razones más oscuras o polémicas, como la venganza, lograr un ascenso o mejorar el propio estatus o reputación.

Los investigadores dividieron las respuestas en cuatro grandes categorías: atracción física, razones emocionales, para lograr algo (incluyendo dinero, popularidad, ganar una apuesta o hundir la relación de pareja de un rival), o a raíz de alguna inseguridad.

Otro hallazgo sorprendente del experimento es que le da la vuelta a la tortilla a uno de los clásicos para, precisamente, no tener sexo: personas de ambos sexos respondieron que lo practicaban para que se les pasase el dolor de cabeza. Seguro que los lectores de Hombre Moderno nos sorprendéis también con algunos de vuestros motivos.

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