Dependiendo de cada caso, la intervención media dura entre 1 y 2 horas y se lleva a cabo con sedación, anestesia local o general. Una vez realizada, el paciente puede incorporarse a su vida cotidiana a los pocos días, siempre con unas mínimas precauciones.
La lipoescultura produce hinchazón y edema (más o menos considerable según la extensión de la zona tratada) y requiere cuidados posteriores, sobre todo, vendajes compresivos (faja).