En la actualidad, la liposucción ofrece las necesarias garantías de éxito. La intervención es relativamente sencilla. Consiste en, una vez delimitada el área donde la grasa sobra, realizar unas diminutas incisiones por las que introducir una cánula de escasos 3-4 milímetros conectada a un mecanismo aspirador que succionará los cúmulos grasos, disueltos previamente.