Los investigadores observaron que los niveles de hierro y magnesio del agua de un lago cercano a Nueva York iban variando dependiendo de la estación, y que guardaban relación con los patrones de crecimiento de la bacteria.
Los investigadores observaron que los niveles de hierro y magnesio del agua de un lago cercano a Nueva York iban variando dependiendo de la estación, y que guardaban relación con los patrones de crecimiento de la bacteria.