Debes elegir un cepillo adecuado a tus necesidades y sobre todo a tu sensibilidad bucal. Las cerdas han de limpiar en profundidad sin dañar el esmalte y sin causarte pequeñas lesiones en las encías. El cepillado ha de tener una duración de al menos 2 minutos e incluir las distintas áreas de la boca: los dientes superiores e inferiores (cara interna y externa), la línea de unión con las encías y la lengua.