Hay ciertos momentos de nuestras vidas y determinadas enfermedades en las que debemos controlar la ingesta de sodio.
Por ejemplo, durante la menopausia es esencial disminuir su cantidad en la dieta. Las enfermedades que exigen una dieta baja en sodio incluyen insuficiencia renal, cardíaca y hepática, edemas, diabetes mellitus, tratamiento con glucocorticoides etc.