De hecho, en esos días en las calles se podían leer mensajes como «¡viva el coito revolucionario!» o «mi sexo no es tabú». Unos mensajes que sin duda mostraban las ansias de libertad sexual de los jóvenes de la época. La sexualidad debía ser libre o no ser, aunque para ello hubiera que abrazar la promiscuidad, reprimir los celos o participar en orgías.