Cuando miremos hacia la costa, las espigadas y elegantes palmeras, nos mostrarán la verdad. Bora Bora nos marcará con sus lagunas turquesas, sus arenas blancas como harina, sus profundamente románticos atardeceres color mandarina, sus montañas pobladas de un verde que se entremezcla con los intensos colores del resto de su familia de paraíso.