El humor influye en las relaciones que establecemos tanto dentro como fuera del entorno laboral. Los autores decidieron realizar el estudio al darse cuenta de que muchos estudiantes recién graduados, al incorporarse a su primer trabajo, ocultan deliberadamente su personalidad por miedo a caer mal y a perder la oportunidad de progresar en su carrera. «A menudo se encuentran en una especie de ‘cárcel de silencio’ y no se expresan tal y como son, pues saben los riesgos que eso conlleva», explica Brooks.
No te pases con los chistes
Por supuesto, esto no significa que haya que dedicarse a gastar bromas sin ningún tipo de filtro. Los chistes y el humor se mueven una delgada línea entre lo socialmente correcto y lo inapropiado. Una broma de mal gusto o que toque un tema delicado puede tener el efecto opuesto al esperado y ocasionarnos algún disgusto, quien sabe si llevarnos al despido incluso. Ante todo, es mejor dejar que el sentido común prevalezca: no hay que pasarse, a riesgo de acabar siendo ‘el pesado de las bromitas’, se debe saber a quién gastar una inocentada y a quién no, y qué temas tocar según el momento.