Si, a pesar de seguir estos consejos, no se logra llegar a dormir bien, quizás se trate del Síndrome de apnea o el Síndrome de piernas inquietas, dos de los trastornos más comunes del sueño. En el primer caso, se padece somnolencia diurna, sensación de sueño no reparador, cefalea diurna y también deterioro en capacidad de concentración o memoria. En el segundo, se dan molestias en forma de hormigueo, inquietud motriz e, incluso, dolor en pantorrillas.