La elección de Damien Hirst no ha sido para nada al azar. Una de sus obras más famosas es, precisamente, una calavera. La escultura, titulada Por el amor de Dios, es un molde de platino con 8.601 diamantes incrustados.
La elección de Damien Hirst no ha sido para nada al azar. Una de sus obras más famosas es, precisamente, una calavera. La escultura, titulada Por el amor de Dios, es un molde de platino con 8.601 diamantes incrustados.