Aunque ahora se informe de ello a tiempo real, el registro de hucaranes y tifones en la historia es bastante más antiguo que los modernos métodos con los que hoy se predicen estas tormentas. De hecho, hay que remontarse a los primeros colonos españoles en América para encontrar el origen de esta afición a poner nombres concretos a estos fenómenos naturales, que recibían el suyo en las crónicas como hasta hace no mucho lo recibían todas las personas que nacían dentro de nuestras fronteras: en honor al santo o santa correspondiente al día en el que ocurrían.