Lo curioso es que no hay ninguna intención de alivio psicológico en el hecho de que todas las tormentas tropicales y huracanes se llamen como las personas. Que nombres como Katrina, Mitch o Yolanda hayan pasado a la historia como sinónimo de algo destructivo responde a otro motivos que nada tienen que ver con servir de alivio al dolor de sus víctimas.