La simplicidad, la transparencia, la seguridad y la ausencia de costes han convertido a las bitcoins en la moneda digital más usada del mundo.
Las operaciones con bitcoins se realizan a través de una dirección pública que debe tener cada usuario para poder operar, tanto desde sus ordenadores como desde smartphones. Será esta dirección pública la que permitirá que cualquiera de nosotros reciba un pago en cualquier momento y lugar, si el pagador la conoce, y si disponemos de un smartphone.