Ahora le ha tocado el turno al sistema monetario y a las monedas predominantes como el dólar y el euro, asumir que nuevas ideas se abren paso, quizá no para competir abiertamente, pero sí para llamar la atención del público, de los usuarios, de todos aquellos que consideran los nuevos avances como una posibilidad de mejorar la operatividad, las prestaciones y el rendimiento, por lo menos, en el caso que nos ocupa.