Su declive comenzó en los años 90, cuando se trasladó a Los Ángeles para dirigir un negocio de venta de vehículos. Las drogas se interpusieron entre él y el éxito, lo perdió todo y se quedó en la calle. Debido a su adicción a la heroína, se vio las caras con la muerte: una sobredosis en una fiesta estuvo apunto de matarlo. El deterioro de su vida fue tal, que acabó aterrizando en la cárcel.