Rob Brooks, científico de la investigación, afirma que llevar barba está condicionado por las crisis económicas. Cuando estalló la de 2008 a nivel mundial, algunos hombres comenzaron a dejarse la barba para sus entrevistas de trabajo, lo que les dio ventaja sobre aquellos que lucían como el resto. Así, estar afeitado se relacionó con un estado precrisis, mientras que dejarse barba crecida daba la impresión de adaptación.