1. PRACTICAR EL ‘NO SHOW’ COMO SI FUERA EL DEPORTE DE MODA
Los deseos de un foodie son volubles como la Bolsa. Tan pronto quiere conocer un lugar como descubre otro a través de Instagram que le seduce más y, ¡oh!, olvida anular la reserva en el primero. Hay restaurantes para lo que perder una reserva es un drama nivel Ingmar Bergman