Hay una nueva generación de clientes que crecieron con lo de “usted siempre tiene razón” y que han pasado el límite con creces. Acuden –o no, esto lo veremos en el primer punto– al restaurante látigo en mano, armados con su móvil y con la frase “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra” grabada en el cerebelo para acabar, claro, comportándose como auténticos imbéciles. Pero aún hay esperanza para apartarse de este camino y ser un comensal educado. Aquí va un decálogo de todo lo que hay que evitar hacer para no quedar en evidencia en un restaurante.