Al principio empezó con actores desconocidos, pero poco a poco fue corriendo la voz sobre sus habilidades y empezaron a solicitar sus servicios los rostros más famosos de la industria cinematográfica. En particular, existe una expectación descomunal por conocer la identidad de un actor al que, según Nordbak, «la mayoría de las mujeres, y estoy segura que algunos hombres, han fantaseado besar”. Los tabloides preguntan con insistencia: “¿Quién es él?”. Y ella se niega a nombrar al caballero misterioso.
De sumisa a dominatrix
Fue en 2010 cuando la joven de origen inglés dio un giro a su carrera: optó por un ‘máster’ en dominación y sadomasoquismo, y seguramente recibió una educación que superó sus más retorcidas expectativas. Sus nuevos «patrones» prometieron entrenarla, y ella tenía mucho que aprender.