En su poco ortodoxa cruzada por comprender las fantasías más insólitas, la doble vida de Nordbak duró dos años. Durante el día era gerente de la construcción, pero por la noche se convertía en la señora Scarlett, que en cada sesión proporcionaba ese extraño sentimiento entre el placer y el dolor a aquellos que disfrutaban sometiéndose a su poderío.